Hace tres años escribía este artículo para una revista mexicana que al final no se publicó, curiosamente lo he vuelto a leer y no ha envejecido mal, tampoco la referencia al de Ignacio Rincón. Este es el artículo exactamente como se iba a publicar en 2019:

En el año 2016 escribía en un artículo, para la revista del Colegio de Arquitectos Técnicos de Madrid, que el proceso de evangelización BIM (Building Information Modelling) había acabado, que la gran mayoría de los profesionales de la construcción aceptaba las nuevas reglas, y aunque BIM no era la revolución esperada para la industria, sin duda era la base para el cambio de modelo con tecnologías disruptivas que transformen el modelo de negocio.

Estas tecnologías las describía en cinco niveles según su posible aplicación en el mercado (figura 1). En el nivel 1 el internet de las cosas (loT) y la conectividad ubicua(OC) será la base de las esperadas Smart Cities. En el nivel 2 con la capacidad de recopilar datos en la construcción de los nuevos dispositivos como escáneres 3D, sensores y drones, se modifica totalmente la capacidad de optimizar en tiempo real diseños o prever comportamientos futuros. En el nivel 3 con el empleo generalizado de la realidad virtual (VR) y aumentada (AR), cambiará totalmente la manera de relacionarse todos los participantes en el proyecto, construcción y mantenimiento. En el nivel 4, la inteligencia artificial (AI) y materiales inteligentes (SM) permitirán todo tipo de posibilidades en diseños que minimicen errores en cualquier decisión y materiales que pueden cambiar sus propiedades en su vida útil. Y por último, la integración de la impresión 3D (3DP) y la robótica para construcción, cambiará totalmente la concepción de diseño y de la gestión de la construcción.

Figura 1. Proceso de Transformación Digital en la Construcción

(Revista BIA, Óscar Liébana)

Pero el ambiente entre los profesionales del entorno BIM en España y otros países europeos o latinoamericanos, con los que frecuentemente hablo, es un poco pesimista y domina la decepción por la eterna espera del gran cambio, un cambio disruptivo y que llegue en grandes estrategias de implementación BIM de los gobiernos, con excepciones como Chile, Francia o Reino Unido.

Hace poco publicaba mi compañero Ignacio Rincón [2] “¿Y si el problema es que le llamamos BIM?”. Explicaba muy acertadamente que en todos los grandes proyectos se trata BIM como un tema independiente, ajeno a la gestión del proyecto. Actualmente existen muchos profesionales cualificados en la metodología, pero estos no están normalmente en los grupos claves de gestión donde se toman las decisiones más importantes en la planificación, cuantificación, los alcances, los flujos de trabajo, los entornos colaborativos, etc.

Y por esta situación que se repite en muchos proyectos, creo que es verdad que la digitalización en la industria de la construcción se está produciendo de una manera más natural, lenta, como siempre ha ocurrido históricamente, y posiblemente se logrará cuando la nueva generación de técnicos llegue a los puestos relevantes de gestión. No tengo la menor duda de que no va a llegar por imposición, como a veces se pretende apelando a otras industrias.

Fig. 2 Render de la memoria de proyecto de foniles del NAIM

 (Foster&Partners-FR-EE)

Y un gran ejemplo, en el que tuve la suerte de participar fue en el cancelado proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, proyecto de Foster&Partners, FREE y ARUP entre otros, donde el proyecto sólo pudo desarrollarse desde un disruptivo método de diseño paramétrico basado en la iteración de geometrías basadas en una optimización estructural, donde la programación y la utilización masiva de datos crearon una maqueta virtual para su construcción.

Y la construcción ha supuesto un esfuerzo impresionante en México para producir esa transformación Digital en Obra como no se había hecho nunca antes. Lo que ha supuesto un gran desarrollo para muchos profesionales en el país. Como se ha comprobado en la construcción de los elementos más singulares del NAIM, no han sido necesarios los planos, la construcción sólo ha sido posible a partir de bases de datos incorporadas a modelos de fabricación, que trabajan directamente con máquinas de corte por plasma (nivel 5) y que permiten la planificación logística, de montaje y preparación de modelos Asbuilt a partir de nubes de puntos (nivel 2). Toda la cuantificación y gestión de recursos se realizó a partir de la gestión masiva de datos de modelos BIM.

La coordinación de la envolvente, de geometría compleja compuesta de vidrio y junta alzada, sobre la mayor estructura espacial proyectada de la historia, y que apoya directamente en el perímetro y en grandes foniles interiores, ha sido uno de los mayores retos de fabricación, desde las maquetas reales hasta la fabricación automatizada y montaje en obra. Para cualquier tarea se han utilizado modelos virtuales colaborativos en continuo desarrollo, escáner 3D con nubes de puntos y dispositivos móviles para el control de montaje y seguimiento por drones de la secuencia planificada (figura 3).

Fig. 3 Nube de puntos sin tratamiento realizada por equipo de topografía

Tanto en México como en Europa, entre los profesionales de la industria de la Construcción, se pretende que la transformación se produzca de arriba abajo con los gobiernos como instigadores, pero la industria se va nutriendo más naturalmente de un desarrollo de abajo a arriba, con nuevas generaciones de profesionales que todavía no tienen la capacidad directa de la gestión clave y que serán los que liderarán la verdadera transformación digital en la construcción, lenta, aunque no queramos verlo.

REFERENCIAS

[1] Transformación Digital en la Construcción. Óscar Liébana Carrasco. Revista BIA. Septiembre de 2016. [https://biadigital.aparejadoresmadrid.net/bia/coleccion-completa/los-10s/2016/290-2016-04de04-v10]

[2] ¿Y si … no le llamamos BIM? Ignacio Rincón. Septiembre 2019. [https://www.linkedin.com/pulse/y-sino-le-llamamos-bim-ignacio-rincon-goya/]